El calor en moto engaña: el viento seca el sudor antes de que lo notes, y el mono y el casco convierten una mañana de 32 °C en un esfuerzo de deportista. Este es el protocolo de un día de verano, de la noche anterior a la cena.
La noche antes
- Cena normal con sal (no la evites: mañana la vas a perder toda).
- Medio litro de agua más de lo habitual.
- Dormir 7-8 horas: el sueño corto multiplica el efecto del calor en la concentración.
Antes de salir
- Desayuno con hidratos y proteína (gachas con proteína, tostada con huevo).
- 500 ml de agua con electrolitos en polvo mientras te equipas.
- Camelback lleno (2-3 litros) con media cucharada de polvo por cada medio litro.
- Blíster de cápsulas en el bolsillo de la chaqueta.
Cada parada (máximo cada 90 minutos)
- 2 cápsulas con medio bidón de agua.
- Algo sólido: barrita, plátano, galletas de avena, un puñado de frutos secos.
- Quítate el casco y los guantes a la sombra 5 minutos. El cuerpo baja un grado y la cabeza se despeja.
El tramo final
Es donde pasan los sustos. Si notas que aflojas, Evolytes plus+ (sales + 60 mg de cafeína) en la última parada, nunca con el normal a la vez. Y si el cansancio es de sueño, no de energía: parar, no cafeína.
Señales de que hay que parar ya
- Dolor de cabeza, mareo o escalofríos con calor.
- Dejas de sudar aunque haga calor.
- Calambres en manos o piernas.
- Te cuesta concentrarte en la carretera: lo notas porque “no recuerdas” el último tramo.
Al llegar
Medio litro con sales en la primera media hora, cena completa y magnesio con ella: contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga y al funcionamiento normal de los músculos.* Mañana se nota.
Todo el material del protocolo, en la colección para moteros.
*Declaraciones autorizadas conforme al Reglamento (UE) 432/2012. Foto: ArtHouse Studio / Pexels.